Entrenamiento mental para carreras de media y larga distancia

¿Tienes como objetivo participar en una carrera de media o larga distancia? A pesar de que el entrenamiento físico (las salidas a correr, los ejercicios de fuerza, el descanso) es la base que debemos trabajar para conseguir llegar a meta, no debemos pasar por alto otro factor igualmente importante y que puede marcar la diferencia el «día D»: el entrenamiento mental.

Y es que, si no estamos bien preparados, la cabeza suele sucumbir mucho antes que las piernas en una carrera de media o larga distancia. Tener lista una estrategia a seguir, saber lo que nos espera durante el recorrido, marcarnos pequeñas metas y pensar siempre en positivo son estrategias mentales que nos pueden ayudar a cruzar la línea de meta.

  • Márcate una estrategia de carrera: terminar una carrera de media o larga distancia (y disfrutar por el camino que, al fin y al cabo, es lo más importante en los corredores populares) es impensable sin una estrategia de carrera. Saber qué ritmo debemos llevar en cada tramo de carrera teniendo en cuenta el kilometraje acumulado y la altimetría de la misma e intentar cumplirlo es básico para llegar a meta y hacerlo en buenas condiciones.
  • Establece pequeños retos: «hoy voy a correr 42 kilómetros» (o 21, o 100 incluso en algunos casos) puede sonar demasiado desafiante, a pesar de que hayas entrenado para ello. Pensar en los siguientes 5 kilómetros, o en los siguientes 30 minutos, concentrarte en ellos e ir hilando uno detrás de otro estos pequeños retos te ayudará a no agobiarte.
  • Sé consciente de que te encontrarás el muro o el murito: allí están, alrededor del kilómetro 32 en la maratón y del 16 en la media, esperándote para cuando llegues. Superar «el muro» o «el murito», cuando sabemos que están allí, es mucho más sencillo: las piernas suelen ir bien si hemos seguido una buena estrategia de carrera, y es un tema más mental. Piensa que son solo un par de kilómetros que, tras todo lo que has corrido, podrás superar sin problemas.
  • Piensa siempre en positivo: durante una carrera nos podemos encontrar con muchos factores externos, no controlables para nosotros, que pueden hacer mella en nuestra motivación. Si llueve, si hace demasiado calor o si hay mucho viento y no lo hemos previsto, nuestra estrategia de carrera puede irse al traste. Lo más importante es mantenernos siempre positivos y no correr con la letanía de «qué asco de lluvia, si no lloviera podría conseguir una mejor marca, estoy calado hasta los huesos» y demás: mantener una actitud positiva ante las adversidades en carrera es vital para poder terminar.

Por último, utiliza los días previos a la prueba, cuando los kilómetros de los entrenamientos son escasos, para prepararte mentalmente. Si has seguido tus entrenamientos, tienes una estrategia y sales a por todas conociendo tu cuerpo y tus límites, seguro que saldrá bien.

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