La técnica sexual de los 9 movimientos que multiplica el placer

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El origen de esta forma de amar está en el taoísmo, que afirma que la energía sexual masculina, el ‘yang’, se proyecta hacia afuera a través de los genitales. Como según esta visión la energía femenina o ‘ying’ está oculta, para estimularla y hacerla brotar (hacia adentro de la mujer) hay que preparar su cuerpo llamando a las tres puertas, que se identifican, en terminología moderna, con el clítoris, el punto G y el fórnix, situado en la parte más profunda de la pared vaginal.

Dentro del fórnix hay dos zonas erógenas distintas que se pueden alcanzar con esta técnica: la anterior, que puede llevar a la chica a una rápida lubricación incluso sin otra forma de excitación implicada y que, tras un contacto continuo, desencadena el orgasmo, y el punto K, también llamado «pasaje misterioso» (por haber permanecido innombrado hasta los años 90) y que solo puede estimularse en ciertas mujeres y en ciertos momentos de forma placentera, porque puede resultar demasiado intenso

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