Si no estás en ninguno de esos extremos, puede que seas un apasionado incurable, que nunca te sientas plenamente satisfecho. Es una postura lógica cuando sabes bien que el sexo, con dedicación, es la mayor fuente de placer y sorpresas que puede ofrecer esta vida terrenal. Y no es cuestión de parar de buscar oro solo porque ya sabes cómo funciona el abecé del pico y la pala. Si no te vale con unos sacos de carbón, si eres un sibarita del amor y quieres ir un paso más allá (o nueve), esta técnica es para ti.