¿Te muerdes las uñas?

La «manía» de morderse la uñas tiene un nombre tan poco estético como el efecto que produce en las manos de quien la padece. Onicofagia, así se llama a ese impulso incontrolable que hace que te lleves los dedos a la boca y destroces tus uñas sin darte cuenta.

Las uñas mordidas hacen que las manos luzcan descuidadas, incluso envejecidas, pero además, no se trata únicamente de un tema estético sino también de salud.

Este mal hábito puede provocar pequeñas infecciones en la cutícula que rodea la uña; daños en los dientes y, con el paso de los años, hasta molestias en las articulaciones de los dedos. Por si todo esto fuese poco, si te las «comes» desde hace tiempo, lo más probable es que tus uñas crezcan de forma irregular (torcidas o «a capas»).

Las uñas «devoradas» no gustan a nadie y más de uno procura dar la mano lo menos posible para evitar enseñarlas.

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