Las agujetas no son el indicador de que has entrenado bien

Cuando no estamos acostumbrados a realizar un determinado ejercicio y lo hacemos, suelen aparecer las temidas agujetas, que no son sinónimo de entrenar bien.

Cuando llevamos un tiempo de parón, o bien cuando hemos realizado un ejercicio físico muy intenso, aparecen las temidas agujetas, también conocidas como “dolor muscular de origen retardado” o DOMS por sus siglas en inglés. Es algo completamente natural y no tenemos por qué temerlas, aunque sí pueden llegar a ser muy molestas y dejarnos completamente baldados.

¿Por qué tenemos agujetas? Una de las teorías, ya desechadas hace tiempo por ser falsa, era la de que son cristales de ácido láctico que se formaban en el músculo tras el ejercicio. La más aceptada por lo tanto en la comunidad científica es la de las microrroturas de fibras musculares, que menciona que el dolor y la inflamación se producen debido al número de microfibras rotas durante la práctica del ejercicio. Otra teoría, bastante similar a la anterior, es la de que en la zona entrenada se producen microlesiones por el calor acumulado durante el entrenamiento.

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