¿Salud o rendimiento?

La verdad es que esta pregunta parece que tiene una respuesta obvia, y lo lógico sería siempre apostar por la salud antes que por el rendimiento. Sin embargo, la respuesta no resulta tan evidente en algunas ocasiones.

Por ejemplo, visto desde el punto de vista del fisicoculturismo de competición: ¿Es realmente necesario llevar el cuerpo a un estado tal de hipertrofia? ¿Es saludable alcanzar ese estado? Si preguntáramos a un médico de cabecera, en la mayoría de los casos, la respuesta que daría es que no.

Dicho esto, no pretendemos demonizar el fisicoculturismo con los mismos tópicos de siempre, simplemente advertimos de que en ciertas ocasiones, bajo ciertas condiciones, y sin un control adecuado, la práctica de este deporte puede perjudicar algunos aspectos de la salud, y lo hacemos extensible a cualquier otro deporte de alta competición que exija un rendimiento físico elevado.

Evidentemente la capacidad de superación y  la competitividad que tienen los deportistas de élite, les  lleva a tratar de dar lo máximo que tienen dentro para alcanzar y superar sus metas. Es bueno tratar de conseguir un mayor rendimiento, y también “forzar”, cuando se pueda y de forma inteligente, la máquina para ponerla apunto y conseguir mejores logros.

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