Oxitocina, la hormona del amor

En nuestro interior mora una hormona que se expande cuando expresamos amor. Lo podemos demostrar en la cama con nuestra pareja o experimentar fuera de ella a través de un acto agradable, un pensamiento positivo o una sensación de alegría.

[pullquote]Cada alimento que eliges probar supone un tren lleno de mercancías hacia tu interior[/pullquote]Si ponemos un nombre químico al amor, debería ser oxitocina. Así se denomina la hormona que se dispara cuando observamos, pensamos, sentimos y hacemos algo especialmente bonito para nosotros y más aún para los demás.

 La oxitocina terapeútica

 El amor como terapia ante enfermedades mentales como el autismo o la anorexia se suele servir en pequeños aerosoles nasales que esconden dosis de oxitocina. Un último estudio de la Universidad de Inge, en Seúl,  y publicado en “Psycho neuro endocrinology” ha descubierto que el tratamiento con oxitocina es capaz de modificar los matices de observación de los pacientes que sufren anorexia.

Una dosis extra de oxitocina generó que los pacientes fueran menos propensos a centrarse en alimentos calóricos, en formas corporales grandes y en  expresiones negativas. La oxitocina cambió las formas con las que la anorexia refleja su realidad sobre los pacientes que la sufren. Si el amor es ciego, su hormona te hace ver el mundo con otros ojos.

 La oxitocina, de la mesa a la cabeza

La oxitocina es una cadena de nueve aminoácidos (alguno de ellos esenciales). Si deseas aumentar tu síntesis de este neurotransmisor debes proporcionar a tu taller interno todos los materiales que necesita para su correcta fabricación. Cada alimento que eliges probar supone un tren lleno de mercancías hacia tu interior. Y de la calidad de dicho alimento dependerán las reacciones químicas que puedan llevar a cabo tus células. A más y excelentes materiales, mejor obra de arte.

Alimentos ricos en proteínas como la leche o el huevo, y fuentes ricas de vitamina C como los cítricos o las verduras de hoja verde serán necesarios para poder llegar a construir la “maqueta” de tu oxitocina. El déficit de vitamina C o de algunos aminoácidos esenciales impedirá su creación.

 Si contamos con todos los materiales internos para poder sintetizar la hormona de la felicidad, ¿cómo la sacamos a nuestro torrente sanguíneo? ¿existe alguna forma que nos pueda llevar a inundarnos por esta sustancia?

Hay mucha evidencia científica que demuestra que a mayor concentración de oxitocina, menor estrés y más felicidad. Algunos experimentos determinan como un simple abrazo, sonrisa o caricia aumentaban los niveles de la hormona del amor y disminuían las probabilidades de discusión, enojo o frustración.

Dejarte impulsar por el corazón y hacer aquello que te saca una sonrisa es la fórmula más barata y medicamento más a mano para elevar tu amor en vena.

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