Anabolismo y catabolismo

Anabolismo, catabolismo… Son términos que seguro que has oído y sabes que eso del catabolismo no es bueno para tu musculatura. Pero, en realidad, estas dos palabras son claves para entender cómo funciona nuestro organismo.

Aunque las dos fases son inseparables, según la actividad que realicemos, una prevalece sobre la otraPorque son la cara y la cruz del complejo proceso que hace posible la vida misma: el metabolismo. Conocerlo un poco mejor te será útil a la hora de planificar una dieta equilibrada y te ayudará a entender su importancia para mantener un cuerpo sano y bien musculado.

El metabolismo es un proceso físico y químico que se inicia una vez que los distintos alimentos son ingeridos y experimentan una primera transformación durante la digestión.

Las enzimas que actúan en el sistema digestivo se encargan de descomponer las proteínas en aminoácidos,  los hidratos de carbono en azúcares (glucosa) y las grasas en ácidos grasos.

Los nutrientes pasan entonces al caudal sanguíneo y, a partir de este punto, entra en juego el metabolismo, el proceso por el que esos mismo nutrientes han de llegar a las células y convertirse en energía o en nuevos componentes indispensables para la fabricación o reparación de los tejidos que forman nuestro órganos, músculos, huesos y articulaciones.

El hígado, el páncreas y especialmente la glándula tiroidea son los principales responsables de conseguir el equilibrio en este proceso que tiene dos fases: anabolismo y catabolismo.

Se dan a la vez, están interconectadas, porque aunque estés en fase anabólica, (regenerando tejidos), el cuerpo humano gasta energía (fase catabólica) por el simple hecho de vivir (respirar, mantener la temperatura corporal, hacer que el corazón lata…).

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