El sombrero borsalino

Si hay un complemento que genera amores y odios a partes iguales entre el sector masculino, éste es el sombrero. No todo el mundo se atreve con él. Se trata de un accesorio delicado a nivel de estilo. Es fácil rozar el ridículo si no se sabe cómo y con qué llevarlo.

Aunque tradicionalmente el sombrero era una prenda que se asociaba con la distinción y el buen vestir, hoy en día es un elemento más bien de uso informal, capaz de darle a nuestros looks un punto moderno y estiloso.

La primavera y el verano son las estaciones por excelencia de uso de sombrero, por eso de combatir el sol. No obstante, como pasa con otros accesorios, su utilidad pasa a un segundo lugar en beneficio del estilo. Ya hace varias temporadas que con la llegada del buen tiempo muchas marcas lanzan sombreros en sus colecciones.

El sombrero borsalino es el que vamos a encontrar en la mayoría de tiendas. Tiene prácticamente el monopolio en el sector. Eso sí, en infinidad de diseños. Se trata del típico sombrero de alas cortas, de un lado ligeramente más levantadas y con un lazo que rodea la copa. En definitiva, el que últimamente lleva todo el mundo.

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