La técnica de una gran experta para que tu chica tenga un orgasmo 10

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Jenny Block, autora de varios libros superventas sobre sexualidad, quiere contribuir a que el placer que le puedes regalar a tu pareja supere lo excepcional.

El sexo puede ser una parte más en la vida de la pareja o una actividad cargada de transcendencia, dependiendo del carácter simbólico que los amantes le atribuyan. Si estás repasando estas líneas no dudamos, querido lector, ávido de sabiduría amatoria, que para ti consiste en un hecho no exento de significado.

Muchos deciden experimentar con el sexo desde la perspectiva de su propio placer. Para otros, se trata de un momento de confirmación mutua en el que ambos se demuestran recíprocamente su existencia desde un plano físico. Si el deleite del otro es tan relevante para ti como el propio, ha llegado el momento de profundizar en el arte y técnica de cómo enriquecer el orgasmo de tu acompañante femenina.

Jenny Block es una colaboradora habitual de publicaciones como Playboy o GQ, así como autora de varios libros superventas sobre sexualidad como ‘O Wow: Discovering Your Ultimate Orgasm’. Block tiene un claro propósito didáctico y desea compartir su sapiencia con aquellos hombres que quieran llevar a sus parejas a los límites de ‘La petite mort’. He aquí su técnica avanzada que puedes transformar en todo un oráculo para el buen amante. Si quieres que vuestro próximo encuentro le quede grabado a fuego no dudes en recurrir a ella.

1. Lentamente, antes de bajar

Bastan unas atentas caricias y una excelente técnica del beso para encender el deseo de muchas féminas. Los surrealistas representaban el cuerpo femenino como un instrumento musical; la presión, el roce o la velocidad en el tacto, aplicadas sobre la suave piel de tu compañera, son las destrezas que el intérprete de semejante pieza debe aprender a manejar.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

La boca, el cuello, los hombros y los senos son esas partes de su anatomía que los hombres a veces olvidamos y que pueden sacar notas de una coloratura desconocida.

2. Hazla sufrir (solo un poco)

No existe nada más sugestivo que retrasar aquellos momentos de mayor intensidad. Hay en semejante práctica un punto sádico, pero ya se sabe que tales normas pertenecen a la ley del deseo.

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