Perder peso sin pasar hambre

¿Puedes perder peso sin pasar hambre? ¿Debes sufrir para ver beneficios? ¿Cuál es la forma más eficaz de adelgazar? Está muy divulgada la creencia de «el que algo quiere, algo le cuesta» o «el que no sufre no gana».

¿Y tú qué piensas? Tal vez debido a tu voluntad de hierro has conseguido tu objetivo a base de sufrimiento. ¿Pero cuánto eres capaz de mantener ese sufrimiento? Antes de proponerte algo debes preguntarte cuál es la forma más inteligente de conseguirlo. Alcanzar el cuerpo que deseas no es fácil, pero mantenerlo es aún más difícil.

Te proponemos que rompas con la pereza de cambiar, pero que tu salud nunca se vea afectada.  Siempre existe otra alternativa. Por ello, te damos algunos trucos para adelgazar sin sufrir, para bajar peso sin pasar hambre.

  • No llegues a las comidas principales con demasiada hambre.
  • Realiza 5 comidas diarias. Comer algo entre horas te ayudará a saciar el apetito y llegar estable a tus menús principales. Muchos pacientes afirman que apenas comen durante el día. Se levantan, medio desayunan, comen un plato único y se vuelven al trabajo. Pero cuando se esconde el sol empieza la pesadilla. Esa mezcla de relajación y  hambre arrastrada durante todo el día hace que saqueen la nevera. Aumentar  las calorías durante el día te llevará a sufrir menos ansiedad durante las noches y controlar tus nuevas rutinas de alimentación.
  • Come despacio, mastica despacio.
  • Para llegar a este punto, primero debes cumplir el consejo anterior. Pues si llegas con mucho apetito a tus comidas, el comer despacio será una tarea encaminada al fracaso. Desde que empiezas a comer hasta que en tu cerebro se activa el botón de saciedad, pasan alrededor de 20 minutos. Pasado este tiempo tu mente dejará de tener hambre y, en ocasiones, comes tan rápido que te llega la información antes al estómago que a tu cerebro.

  • Debes dejar de comer cuando ya no tengas hambre, no cuando te sientas lleno. ¿Nunca has ido a un restaurante donde han tardado tanto en entregarte el segundo plato que se te ha pasado el apetito? Un plato de sopa o puré como primer plato, es una alternativa excelente que apenas te aporta calorías, y tras ir cucharada a cucharada, te saciará antes.
  • ¡Salvado por la fibra! La fibra es una especie de carbohidrato que no te aporta ninguna caloría. Sin embargo, tiene múltiples beneficios para tu salud corporal combatiendo el estreñimiento o aumentando la sensación de saciedad, entre otros. Apuesta por el pan de trigo integral, cereales de salvado, avena, fruta y vegetales.
  • No te prohíbas ningún alimento. No existe ningún alimento que contenga tal riqueza nutricional que te aporte todas las sustancias que tu cuerpo necesita. Por ejemplo, en las carnes rojas abundan las proteínas y hierro, mientras que la naranja tiene gran cantidad de hidratos de carbono y vitamina C. Es cuando te prohíbes algo cuando lo haces interesante. Esto conlleva que un día de flaqueza te atiborres a galletas o termines esa tableta de chocolate, pensando que será la última vez que te lo permitas.
  • Consiéntete una ración moderada de tu pequeño vicio (dos onzas de chocolate al día o un par de regalices después de hacer ejercicio, por ejemplo) Apenas te aportará calorías, y mentalmente estarás más preparado para mantener tu nuevo plan de alimentación.
  • Que la comida no sea tu antidepresivo. A menudo usamos los alimentos como antidepresivo natural frente algún bajón emocional. Antes de verte de nuevo en el sofá con el bote de 1kg de helado de chocolate o en el bar de enfrente olvidando tus penas a base de alcohol, piensa y escribe cinco actividades placenteras que no requieran comer.  Cuando estés triste, cansado o aburrido necesitarás nuevas alternativas que te alejen de la comida. Llama a un amigo, sal a dar un paseo, escribe una carta, pinta, lee, canta, toca un instrumento… Sé inteligente y no dejes que sea la comida la que saque a flote tus esperanzas. Busca actividades que te ayuden a superar con una sonrisa las dificultades.

No olvides que la única forma de adelgazar es mantener un plan de alimentación que esté por debajo de tu gasto calórico total. Un aporte de calorías inferior a las que tu cuerpo utiliza diariamente hará que tu cuerpo cambie con el paso de los días.

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