La calavera de McQueen

Fue en la colección primavera/verano de 2003 cuando Alexander McQueen subió por primera vez a la pasarela el print que se convertiría en el emblema de la casa: la calavera. Su skull scarf (pañuelo de calaveras) se convirtió en el accesorio más deseado, y todas las firmas low cost hicieron sus propias versiones. Más aún después de su trágica muerte en el año 2010.

[pullquote]Una colección tan gótica como poética, que seguro haría las delicias de Lee’[/pullquote]

Para conmemorar el décimo aniversario de esta icónica prenda, la maison ha contado con la colaboración exclusiva del artista inglés Damien Hirst. Se trata de una edición limitada de 30 bufandas y pañuelos únicos, que retratan a la perfección la visión estética compartida y simétrica de Hirst y McQueen, y que sin duda son un homenaje póstumo a la obra del diseñador.

La colección parte de la serie Entomología de Hirst, de ahí que mariposas (otro de los grandes iconos de la firma), arañas, cucarachas y toda clase de insectos aparezcan creando geometrías caleidoscópicas y reinventando la famosa calavera de McQueen. Los diseños, un tanto espeluznantes e inspirados en El Infierno de Dante Alighieri, vienen tejidos en chiffon, pongé, twill o cashmere.

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