‘Las cartas de Scarlett’: la doble vida de una dominatrix en Hollywood

Cuando Jenny Nordbak acababa de graduarse en la universidad contestó a un anuncio de trabajo en el que no se requería experiencia previa. Y vaya experiencia resultó ser… La joven de 22 años pronto se encontró trabajando en una mazmorra sexual de Los Ángeles, poniendo una correa de cuero atada a los genitales de una estrella de Hollywood y arrastrándolo por el suelo, según revela en ‘Las cartas de Scarlett’, un libro biográfico que desvela las preferencias de lo más selecto del faranduleo estadounidense.

En su poco ortodoxa cruzada por comprender las fantasías más insólitas, la doble vida de Nordbak duró dos años. Durante el día era gerente de la construcción, pero por la noche se convertía en la señora Scarlett, que en cada sesión proporcionaba ese extraño sentimiento entre el placer y el dolor a aquellos que disfrutaban sometiéndose a su poderío.

Al principio empezó con actores desconocidos, pero poco a poco fue corriendo la voz sobre sus habilidades y empezaron a solicitar sus servicios los rostros más famosos de la industria cinematográfica. En particular, existe una expectación descomunal por conocer la identidad de un actor al que, según Nordbak, «la mayoría de las mujeres, y estoy segura que algunos hombres, han fantaseado besar”. Los tabloides preguntan con insistencia: “¿Quién es él?”. Y ella se niega a nombrar al caballero misterioso.

De sumisa a dominatrix

Fue en 2010 cuando la joven de origen inglés dio un giro a su carrera: optó por un ‘máster’ en dominación y sadomasoquismo, y seguramente recibió una educación que superó sus más retorcidas expectativas. Sus nuevos «patrones» prometieron entrenarla, y ella tenía mucho que aprender.

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