Cada vez son más los que recurren a ellos, tanto para luchar contra el envejecimiento facial, como para combatir con eficacia la presencia de cúmulos grasos en determinadas áreas corporales, principalmente la zona abdominal masculina.

La tecnología transdérmica permite que las sustancias beneficiosas penetren en la dermisLos parches cosméticos funcionan al entrar en contacto directo con la piel y permanecer adheridos a ella un periodo de tiempo determinado en el cual, van liberando de manera progresiva los principios activos que contienen sus distintos ingredientes.

Es la llamada tecnología transdérmica cuyo objetivo es conseguir que esas sustancias beneficiosas de los distintos productos no se queden en las capas más superficiales de la dermis sino que penetren en su interior logrando, así, la máxima efectividad.

Existen distintos tipos de parches. Entre los faciales destacan los llamados «velos», que se aplican en la totalidad del rostro, y, también, los que se centran en los puntos más problemáticos de la cara como pueden ser el contorno de los ojos y la zona perilabial.

En general, estos parches incluyen en su composición sustancias muy variadas, todas encaminadas a reestructurar y regenerar la piel devolviéndole, en pocos minutos,  una mayor suavidad y luminosidad.

Colágeno, retinol, ácido hialurónico, vitaminas, extractos vegetales… son algunos de los elementos que, adheridos a la piel, obran verdaderas maravillas en un rostro fatigado o en uno en el que empiezan a hacerse demasiado evidentes las pequeñas líneas de expresión.

También tienes los parches corporales destinados, principalmente, a reducir grasas mediante su acción drenante progresiva, que consigue eliminar el exceso de líquidos, toxinas y, por supuesto, lípidos. En este caso, la cafeína, carnitina o determinadas algas como el fucos no faltan entre los ingredientes básicos.

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