¿El tamaño no importa? Las creencias más populares sobre los penes grandes

Caballo grande, ande o no ande, dice el refranero español. Y parece haber muchos –y muchas–aplican dicha máxima al tamaño del miembro masculino. El relato viril hegemónico parece identificar un mayor placer sexual con una cifra más alta en la medida del órgano sexual del hombre y, el que diga lo contrario, es sospechoso de estar defendiendo sus intereses (¿y quién querría afirmar en público que tiene una talla inferior a la media?).

Una anécdota reproducida en un artículo publicado en Salon ilustra bien este prejuicio, que afecta incluso a los preparadísimos y sapientísimos astronautas. A la hora de elegir el tamaño de sus receptáculos de orina (que debían encajar con sus penes), la NASA se encontró con que ninguno de ellos elegía el tamaño pequeño o medio, sino que todos seleccionaban el grande, lo que tenía unas devastadores y poco higiénicas consecuencias. La solución fue sencilla. Bastó con cambiar los nombres por “grande”, “gigante” y “descomunal” para que los receptáculos comenzasen a repartirse de forma adecuada.

¿Lo que les gusta a las mujeres?

El tamaño es uno de los aspectos más controvertidos de la sexualidad masculina, y seguimos guiándonos por nociones desfasadas o que tan sólo son ciertas a medias. Por ejemplo, el pasado año multitud de medios de comunicación reprodujeron los resultados de una investigación realizada por la Universidad Nacional de Australia, en la que se señaló que las mujeres se sentían atraídas por los miembros viriles de mayor tamaño. Obvio, aseguraron muchos de los que jamás habrían elegido el receptáculo de tamaño pequeño.

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