Para la época era una gran proeza técnica los resultados que daba (recordemos que el Rolex Submariner empezó con 100 metros). Sus componentes habían sido estudiados minuciosamente uno a uno: el cristal del dial era de zafiro abombado de triple espesor sellado desde el interior. La corona Omega Naïad por su lado generaba una presión que garantizaba dicha estanqueidad. Puntos como la corona fueron reforzados.



















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