Lo de los pequeños enamoramientos en el metro es algo que me fascina. Te fijas en alguien, lo miras, te mira, te imaginas a qué se dedica, cómo se llama y cómo sería vuestra vida juntos. Y, de repente, se baja dos paradas antes de la tuya y ya no vuelves a saber de él nunca jamás. Pero no pasa nada, porque al cabo de dos días aparece otro hombre interesante y se vuelve a repetir el mismo ritual.



















![[FOTOS]: Salón Erótico de Barcelona 2018](https://www.hombremoderno.es/wp-content/files/2018/10/Salon-1.jpg)









