Disfunción erectil: cómo se manifiesta y dónde tratarla


La disfunción eréctil o impotencia es un trastorno que suele afectar profundamente tanto al hombre que la padece como a su pareja. Según los expertos es también una señal de alarma que nos avisa de la existencia de otras enfermedades aún no diagnosticadas o tratadas.

A pesar de ser más habitual de lo que se cree, sobre todo a partir de los 40 años, la disfunción eréctil hoy en día sigue siendo un tabú para la mayoría de los hombres que suelen tardar en consultar sobre el tema por vergüenza.

¿Cómo se manifiesta y cuáles son las causas?

Antes que nada hay que aclarar que, para considerarse una alteración, esta discapacidad tiene que darse de forma persistente, no esporádicamente. Muchas veces por razones de estrés, episodios de depresión o ansiedad puede que no se llegue a tener una erección suficiente para permitir una relación sexual satisfactoria. Eso no quiere decir que se padezca de impotencia. La disfunción eréctil se manifiesta como incapacidad recurrente que no permite al hombre conseguir la penetración por falta de erección suficiente.
Se estima que el 80% de los casos de disfunción eréctil se debe a una causa física y, más en el detalle, el 40% de estos casos esconden un problema cardiovascular. De hecho, estudios a lo largo de los años han registrados episodios de infarto cardiaco entre 2 y 3 años después de que aparezcan las primeras dificultades de erección. La explicación es sencilla: las arterias del pene, al tener un diámetro menor que las coronarias, se taponan antes que los vasos de mayor diámetro, como las coronarias. Cuando no entra suficiente sangre al pene no se produce una erección normal. Esta es la razón por la que esta patología sea considerada un síntoma de alarma de otras enfermedades cardiovasculares.

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