¿Con qué agua me quedo?

Más de un centenar de aguas envasadas se comercializan en la Península. Tal vez, en la variedad, radique el éxito de su consumo ya que España se sitúa entre los 10 países más compradores de agua mineral. Pero, ¿sabemos lo que compramos?

Aguas de mineralización débil o fuerte, ricas en calcio, selenio o magnesio, fluoradas, bicarbonatadas alcalinas… ¿qué tipo de agua nos conviene? Según el momento de la vida en el que te encuentres y la actividad que realices, un tipo de agua u otro puede optimizar tu estado de salud.

 

El origen de la diferenciación

Todas las aguas etiquetadas como naturales tienen la obligación de no haber sufrido ningún tipo de tratamiento químico que altere su composición. Todas ellas se envasan a pie de manantial y dependiendo el tipo de roca por donde se filtre, el tiempo y la profundidad la concentración de minerales será diferente.

Por el contrario, el agua del grifo, a pesar de ser totalmente potable, carece de la calidad nutritiva del agua envasada. Su origen proviene del agua de lluvia concentrada en los embalses por lo que su sabor y mineralización serán diferentes.

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