5 platos saludables para la practica del yoga

La mejor dieta si se practica habitualmente yoga, es la que nos dicta el propio sentido común: platos nutritivos y escasos en los que predominen las verduras, las hortalizas, las legumbres y proteína de alta calidad, sobre todo vegetal, con productos frescos, de temporada y proximidad, ecológicos en la medida que se pueda, además de variado. Desde Bendita Locura Coffee & Dreams, (Madrid), especialistas en crear platos saludables por medio de una cocina sencilla y muy completa, nos dan las pautas para que yoguis o quiénes vayan a iniciarse en la práctica de esta disciplina, sepan cómo deben nutrirse y alimentarse, que no es lo mismo que comer. 

Una alimentación mayormente vegetariana es sinónimo de buena salud, pues incluye verduras, frutas, legumbres, hortalizas, cereales o frutos secos que aportan numerosos beneficios a nuestro organismo. Todos ellos son bienvenidos para aquellos que practiquen el yoga, que en cambio rechaza los alimentos que puedan resultar excesivamente calientes, picantes, grasos, salados, secos o de origen animal, salvo excepciones si tampoco lo llevamos a la radicalidad, caso de los lácteos fermentados como el kéfir o el yogur, o los descremados, si no padecemos intolerancia, sumamente positivos para reforzar el sistema inmunológico y la flora intestinal.

Poco, despacio y conscientemente

Para una óptima digestión, es fundamental masticar bien los alimentos y favorecer un bolo alimenticio que llegue correctamente a nuestro estómago, con gran parte del proceso ya hecho, que sumado al descanso, una correcta respiración, el ejercicio físico y una actitud siempre positiva, suponen los pilares básicos del yoga y cómo no, de la salud a nivel global. Diana González, del restaurante Bendita Locura Coffee & Dreams, puntualiza a este respecto: “Lógicamente, las personas que practican el yoga tienen que ser fieles a su estilo de vida, lo que conlleva asumir los planteamientos en los que se basa, por tanto, los platos procesados o precocinados, así como productos refinados y grasos, deben ser apartados de la dieta y optar por los más sanos, no necesariamente crudos pero sí escasamente cocinados”.

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