Como sabéis, el vegetarianismo permite algunos alimentos de origen animal, como los huevos, la miel, la leche y los derivados lácteos. De estos, os contaba en el anterior post que lo que más consumía era leche, mientras que los huevos los había dejado un poco aparte, simplemente porque no me hacía demasiada ilusión consumirlos (cuestión de gustos).