Lo mismo pasa con los musulmanes y el terrorismo, los indios y la ignorancia, los negros y la delincuencia y todos los binomios que respondan positivamente a una desviación de la norma en curso. El problema es más amplio de lo que parece y se recrudece cuando se trata de una constante universal, pensada en mayor o menor medida alrededor del globo y sustentada en uno de los principios rectores de la modernidad: las mujeres y el machismo.