Esta teoría explica por qué todos somos Sexistas, aunque digamos lo contrario

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Ningún pensamiento es fortuito. La mente forma juicios de valor sustentados sobre la base del pensamiento dominante, que en la mayoría de las ocasiones, descansa sobre bases irreales. Se trata de discursos que operan sutilmente desde todas direcciones y se reproducen legitimando un régimen de verdad. Su difusión continua y la forma automática en que aparecen ante un evento determinado provoca una falsa sensación de naturalidad y hace creer a las personas que están frente a una concepción acertada, basada en los hechos.

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