La frecuencia cardiaca durante el ejercicio es proporcional a la intensidad. A medida que metemos más ritmo la frecuencia irá aumentando progresivamente hasta llegar a un valor en la que dicha progresión se detiene. Y por mucho que mantengamos o aumentemos el ritmo la frecuencia se estabilizará. Será interesante conocer la frecuencia máxima para determinar en qué pulsaciones se debe situar según cual sea el objetivo: mejorar el rendimiento, bajar masa grasa…