Asimismo, poner a correr a una persona con obesidad y acostumbrada a no hacer deporte puede restar adherencia a un plan de pérdida de peso. Lo más lógico es que a los diez minutos de comenzar ya se haya cansado por el sobreesfuerzo, por lo que quizá sea una mejor opción comenzar con ejercicios cardiovasculares como la bicicleta estática o la elíptica. La natación y otros deportes como el boxeo también se pueden tener en cuenta en estos casos.