Otro de los factores que resultan esenciales en el desarrollo de la fuerza es la secreción de hormonas. Hasta los 12 años de edad, la fuerza en ambos sexos es casi igual. Sin embargo a partir de esta edad, la aparición de la testosterona en el sexo masculino, favorecerá un mayor desarrollo de la fuerza en este sexo, ya que la testosterona es una hormona con un elevado poder de construcción de proteínas. Por ello, la edad recomendable para iniciarse en los entrenamientos de fuerza es los 15 o 16 años. Entre los 18 y 20 años es cuando se produce la mayor liberación de testosterona. De los 20 años a los 30 años, el nivel de liberación se mantendrá continua de forma gradual. Y a partir de los 30 comienza a descender.