Nuestra fuerza dependerá de la demanda de los distintos tipos fibras musculares, lo que a su vez dependerá de la intensidad de la carga que utilicemos a la hora de entrenar. También entra en juego la secreción de hormonas. Concretamente la testosterona genera un incremento considerable de la fuerza, dando paso a la hipertrofia muscular. Tenemos que destacar que el sexo del individuo determina el desarrollo muscular, debido a la presencia de la testosterona en el sexo masculino. Y por otro lado, también existen otros elementos que influyen en el desarrollo de la fuerza, tales como el tipo de acción muscular (estática o dinámica) y la duración e intensidad de la carga.