Recuerda nuevamente que se trata de reducir la velocidad con que la sangre sale del músculo, más no impedir que la sangre entre en él con un torniquete pesado, de material rígido u otro objeto similar, lo que sí sería peligroso. Un primer síntoma para saber si estás abusando con la presión que haces, es medir la movilidad de tu músculo con poco peso: si se te hace difícil ejecutar el levantamiento o sentir tus articulaciones, claramente estás abusando de la presión.