Antes, nuestras abuelas se alegraban cuando de pequeños «comíamos de todo» es decir, variedad de frutas, verduras, carnes y demás, pero hoy, el «comer de todo» ha cambiado y representa para muchos una licencia para comer además de productos saludables, chucherías, helados, patatas fritas, refrescos, alcohol, y otros alimentos que nos apetecen pero que en nada contribuyen a nuestra salud.