Desde 1997, y como parte del fenómeno llamado «milagro económico irlandés», el paisaje de Dublín ha cambiado inmensamente debido a enormes inversiones (tanto estatales como del sector privado) para el desarrollo del comercio, la vivienda y el transporte. Algunas de las calles más conocidas aún conservan el nombre del pub o del negocio que ocupaba el lugar antes de su cierre o reconstrucción.