Desde La Emergencia (Segunda Guerra Mundial) hasta 1960, Dublín permaneció como una capital fuera del tiempo: el centro de la ciudad en particular se mantuvo en reposo arquitectónico, lo que la convirtió en un lugar ideal para filmar películas. Muchas producciones, como The Blue Max y Mi pie izquierdo, capturaron las vistas de ese tiempo y fueron el antecedente de éxitos cinematográficos y producción de películas.