Si sabes lo que tienes que hacer, hazlo sin escuchar a tus vocecillas interiores. Sé lo bastante astuto como para ignorarlas y lo bastante aburrido como para repetirlo una y otra vez. Tu corazón y tu cerebro se adaptarán al cambio y llegará el día en el que tu naturaleza cambie y seas quien quieres ser sin esfuerzo consciente.