La industria de la alimentación está diseñada para vender, no para facilitarnos la elección de alimentos sanos y saludables. Por eso los productos procesados tienen cajas o envases de llamativos colores con grandes claims publicitarios como «0% grasas», «light» o «bajo en calorías». Pero si no lees las etiquetas nutricionales y los listados de ingredientes no sabrás realmente lo que te estás llevando a la boca.