Pero algo quizás más importante es con qué nos hidratamos: la fuente de hidratación principal en nuestra dieta debe ser el agua. Hay muchas personas que con la excusa de que el agua no sabe a anda (normal, porque es insípida) pasan a hidratarse con refrescos o zumos, aportando de este modo a su organismo una gran cantidad de azúcares o de otras sustancias que no nos interesan.