Los años 90 fueron la época de oro del «todo sin grasas» porque «las grasas engordan». Quizás porque asociamos la palabra «grasas» como macronutriente a esa otra grasa que acumulamos en nuestro cuerpo, este macro siempre ha tenido una connotación negativa, y está costando mucho que se entienda que esto no es del todo así.