Sin embargo, Sandbakk et al. (2010) encontraron que los esquiadores de velocidad realizan demasiado entrenamiento de baja intensidad y media de lo recomendado para su especialidad. Esto puede sugerir que estas intensidades son factores importantes en la formación de base en una época de la temporada, pero quedaría por determinar como distribuirlo a lo largo de toda la misma. Sin embargo, un patrón que cada día esta más en auge es el de la utilización de un entrenamiento cada vez más intenso previo a la temporada de la competiciones, con menos intensidad baja y media y un aumento considerable del trabajo a alta intensidad.