Tras conversar con uno de sus colegas ciclistas e inmortalizado en el salón de la fama, Dave Wiens, cambió su mentalidad respecto a su entrenamiento. Una de sus anécdotas es la siguiente: “durante el 2005 tuve que lidiar con los calambres de una u otra manera… A principios del 2007, despertaba días antes de las carreras sin siquiera sentir molestias algunas”