Por el contrario, cuando realizas un ejercicio más explosivo los músculos requieren energía más rápidamente. Los hidratos de carbono no se oxidan por completo para no perder tiempo, y aparece una nueva fuente de energía. No todas las células están preparadas para alimentarse de esta nueva “gasolina express” y se almacena en sangre en forma de lactato o ácido láctico.