Toda acción tiene una reacción, y toda reacción una repercusión. En primer lugar, tendrás que reconocer la vida que quieres, la pareja a la que aspiras, el trabajo que añoras o el cuerpo que deseas. Es decir, debes elegir tu objetivo. Si no sabes a dónde vas no entenderás lo que encuentras. Y si no planificas a donde quieres ir ningún viento te favorecerá.