La clave está en combinar distintos tipos de entrenamiento. Pongamos que vas a salir a correr tres días a la semana durante media hora y que dedicarás un día más el fin de semana a la tirada larga. En esos 30 minutos que dedicas al entrenamiento puedes hacer series, cuestas o un entrenamiento más corto de lo habitual a un ritmo más rápido.