Evita el flato

¿Qué es el flato? En contra de lo que mucha gente piensa, el flato no son gases. Se trata de un dolor en el abdomen consecuencia normalmente de realizar ejercicio físico. Hay muchas teorías acerca de su origen, sin estar clara la verdadera causa.

[pullquote]Una de las teorías más apoyadas sostiene que el dolor procede del diafragma[/pullquote]Una de las teorías más apoyadas sostiene que el dolor procede del diafragma (músculo respiratorio principal), bien por un escaso aporte de sangre al músculo o bien por un mal estiramiento de los ligamentos que lo componen. Los estudios más recientes afirman que es el estómago el que se inflama y al rozar con el diafragma produce dolor.

Un punto que está bastante claro es que cuanto menos oscile el estómago menos probabilidad de aparición de flato, es decir, deportes como el atletismo son más propensos que por ejemplo el ciclismo, ya que el estómago se mueve mucho menos.

Además, a medida que acostumbramos nuestro organismo a entrenarse disminuye su frecuencia de aparición, por lo que es habitual que aparezca más en deportistas desentrenados, cuando realizan un sobreesfuerzo o en personas que no suelen hacer ningún tipo de deporte.

¿Cómo evitar el flato?

Bien, lo primero y más importante es tener una buena alimentación. El día que vayamos a entrenar debemos comer al menos 2-3 horas antes de la realización de ejercicio y no hacer comidas copiosas o abundantes.

Al no estar el estómago lleno es más difícil que se inflame y por consiguiente, produzca flato. Se recomienda no tomar alimentos ricos en grasas (sobre todo saturadas) y evitar las bebidas con gas.

Cuando necesitemos beber hemos de hacerlo a pequeños sorbos, ya que si introducimos mucho líquido de golpe sobrecargamos el estómago. También se pueden entrenar los músculos respiratorios para llegado el momento cortarlo a tiempo realizando técnicas respiratorias.

¿Cómo paliar el dolor?

Cuando irremediablemente sentimos esos pinchazos que comúnmente llamamos flato, lo fundamental es disminuir el ritmo, o si el dolor es muy intenso parar la actividad.

Seguidamente, debemos hacer presión en la zona con un ligero masaje, flexionarnos hacia adelante y tratar de respirar profunda y lentamente. Ésto es algo que habitualmente hacemos de forma instintiva y que por suerte suele funcionar. Para evitar recaídas, debemos estirar la musculatura abdominal al finalizar el ejercicio.

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