Por otra parte, una persona con un IMC superior a 25 se considera que tiene sobrepeso, y si el IMC es superior a 30 se considera obeso.
Es igual de peligroso un extremo que el otro, por lo que mantenerse en un IMC de entre 19 y 25 sería lo idóneo. Aun así, muchas personas están muy delgadas y no tienen por qué tener problemas de salud de ningún tipo; el IMC es solo una medida orientativa.