Por norma, después de un combate, y por muy tocados que hayan resultado ambos púgiles, los contrincantes siempre se felicitan y dan un abrazo, mostrando el respeto que en realidad se tienen.
Por norma, después de un combate, y por muy tocados que hayan resultado ambos púgiles, los contrincantes siempre se felicitan y dan un abrazo, mostrando el respeto que en realidad se tienen.