La sal, ¿buena o mala?

El cloruro de sodio, comúnmente conocido como sal, es lo que confiere el sabor salado a los alimentos de nuestra dieta.  Se compone aproximadamente de un 60% de cloro y un 40% de sodio.

Las recomendaciones de consumo de sal en una persona sana no deben sobrepasar los 2 gramos diarios. El sodio es un elemento químico esencial. La ingesta mínima de sodio se sitúa en 500 mg al día y la recomendada consiste en no superar los 2,4 gramos diarios.

Tan trascendente es evitar su exceso como su carencia. Una dieta baja en sodio puede producir calambres musculares, náuseas o convulsiones, ya que el sodio se encarga, entre otras funciones, de la excitabilidad neuromuscular.

Si se pauta una dieta hiposódica severa ha de hacerse bajo estricta vigilancia médica. Por otro lado una dieta abundante en sodio aumenta el riesgo de numerosas enfermedades cardiovasculares.

Hay ciertos momentos de nuestras vidas y determinadas enfermedades en las que debemos controlar la ingesta de sodio.

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