Una rutina demasiado sencilla o, por el contrario, casi imposible de desarrollar harán que pierdas fácilmente tu motivación. La clave está en que esa rutina exijas a tus músculos el esfuerzo necesario para que trabajen y se desarrollen de manera progresiva con resultados evidentes lo antes posible.
Los pasos básicos a seguir para que tu rutina sea efectiva según tus objetivos son: