La energía femenina o ‘ying’ está oculta: para hacerla brotar hay que adentrarse en su cuerpo llamando a ‘las tres puertas’
Para disfrutarlo más, os sugerimos que lo hagáis como colofón de una velada, no para empezar. Deteneos antes en otros contactos sin penetración: caricias, juegos con la lengua, miradas… Si aprendéis a esperar, llegará un momento en que se os olvidará aquello por lo que estábais esperando y os sentiréis plenos.