Dentro del fórnix hay dos zonas erógenas distintas que se pueden alcanzar con esta técnica: la anterior, que puede llevar a la chica a una rápida lubricación incluso sin otra forma de excitación implicada y que, tras un contacto continuo, desencadena el orgasmo, y el punto K, también llamado «pasaje misterioso» (por haber permanecido innombrado hasta los años 90) y que solo puede estimularse en ciertas mujeres y en ciertos momentos de forma placentera, porque puede resultar demasiado intenso.