En otros experimentos, los investigadores están comparando el microbioma de ultramaratonianos con el de remeros que entrenan para los Juegos Olímpicos. Hasta ahora han encontrado un tipo de bacterias en los primeros que ayudan a procesar carbohidratos y fibra, algo clave para una carrera de esa magnitud, que sin embargo no están presentes en los remeros, sugiriendo que distintos deportes favorecen distintos nichos de bacterias.