De hecho, existen diversos estudios que han confirmado que el consumo regular de espinacas ayuda a regular la presión sanguínea.
Un estudio reciente publicado por el Instituto Karolinska de Estocolmo, Suecia, ha probado que los nitratos inorgánicos de las espinacas producen óxido nítrico, el cual ayuda a dilatar las arterias y mantener estable el nivel de presión sanguínea.