Al finalizar la zancada, despegamos el pie del suelo con el antepié o almohadilla plantar, de tal forma que nuestro cuerpo avanza por delante de la pierna. Esta fase dependerá de la movilidad, estabilidad y potencia de las articulaciones metatarso-falángicas desde el primer al quinto dedo del pie. Las patologías más frecuentes que se producen en esta fase son las lesiones de la placa plantar, sinovitis, neuroma de Morton y metatarsalgias.
El ‘running’ presenta efectos beneficiosos físicos y psicológicos probados científicamente. Los pies del ‘runner’ deben están bien cuidados e hidratados, por lo que son recomendables los masajes con productos hidratantes que favorecen la piel y mejoran el retorno linfático. Asimismo, el movimiento del pie y del tobillo favorece el mantenimiento elástico de las articulaciones, estimulando la circulación venosa y mejorando el edema y acumulación de líquidos en las zonas más distales del cuerpo.